El plan era ir a Nikko, el de las cámaras no, el que tiene templos y esas cosas que tanto les gusta a está gente.
Reservamos un tren bala que salía en 5 minutos y a el nos fuimos corriendo. Son bastante cómodos para moverse, se reservan en el momento sin problemas y salen cada poco.
Nikko digamos que sería algo así como el cercedilla de Tokio, según sales de la estación se nota más fresco que en la ciudad, y el camino va subiendo por las colinas. De camino a la zona de los templos vimos, entre otras cosas, una cafetería gótica, cosa que parece raro en un pueblecito así, supongo que por eso era carísimo, no irá nadie.
Cuando llegamos al puente característico de Nikko nos decepcionó que no se parece al de las fotos, se le ve más pequeño, con menos color y encima había que pagar para pasar (o por lo menos tenía una taquilla a la entrada con precios, que como a estos ler da por escribir raro no hay quién entienda nada). Aún así, unas cuantas fotos le cayeron, tanto a la ida como a la vuelta, con otra luz.
La zona en sí es muy chula, muy verde como todo japon donde no hay edificios, con sus templos coloridos y llenos de detalles. Eso sí, el templo principal estaba en obras, construyendo un edificio a su alrededor.. no queda muy claro para que. Por dentro se podía ver, pagando 1200 yens, por lo que ahí se puedo, en vez de ver eso vimos un jardincito que estaba en frente y era bastante más barato, tampoco era nada del otro mundo pero al menos ahorramos dinero. Nos impregnamos bien del humo de un quemador que había con incienso, lo típico es restregarse con las cenizas para que los dioses bendigan lo que se frota, pero eso es un poco sucio.
Encontramos una tienda turística, donde comprar chuminadas y regalos varios y al lado un templo o zona de templos a la que había que pagar por entrar, así que nos quedamos haciendo fotos en la entrada, muy decorada y guardada por dos demonios a cada lado.
En teoría al paraje está lleno de monos con los que hay que tener cuidado de que no te roben la comida o gorros, pero los únicos monos que vimos fuimos los 5 que íbamos y ya guardamos cuidado de nosotros.
Para comer volvimos al pueblo, buscando algún restaurante no muy caro. Debía ser poco antes de las 4 pedimos cada uno un plato menos Sonia que se espero para pedir después de ver como era el pescado que había pedido Boron, inventamos explicárselo y la señora que nos atendió, pero no se debió enterar, por que después de poner los platos no nos dejó pedir nada más por que la cocina estaba cerrada. Tampoco se entero de mi plato, que no lo puso, por lo que nos dejó sin comer a los dos... que maja la bruja... de camino al tren por lo menos pude comerme unas bolas de pasta de arroz con carne y Sonia un sanwich que llevaba, por no estar desfallecidos toda la tarde.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Last Order 2
Como ayer Beren no estaba en condiciones de hacer la crónica por la noche, la hago yo hoy.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Nikko tiene pinta de ser muy bonito.
ResponderEliminarPor fin foto de algo de comida!
Vaya planazo, eso si muy bien contado. Genial lo de la comida ya entiendo que se mantangan escuchimizados, pero no os quejeis el sitio es increíble y Japón solo hay uno.
ResponderEliminar